viernes, 1 de febrero de 2008

LA MEDICINA CHAMÁNICA




El fenómeno del chamanismo se centra sobre la figura del chamán, que es una persona a la cual se cree dotada especialmente para tratar a través del mundo del espíritu. En cuanto a la medicina misma los poderes del chaman incluyen el poder curar a los enfermos. La palabra se deriva del idioma Ural-Altaico, que se habla en todo Asia Central y del Norte.
El chamanismo también cruzó el Estrecho de Bering en los tiempos prehistóricos y se encuentra hoy entre los esquimales, Aleutianos, tribus indias americanas en todo Norte y América del Sur y en África.
Similares sistemas existen en la Península de Malasia, en Indonesia, y entre los aborígenes australianos y en tiempos recientes, en grupos remotos tribales en India y Corea. Entre los indios americanos se conoce como curanderos o chamanes.
A los chamanes en las culturas africanas se les conoce como “hechiceros”.
Igualmente, la condición de chamán pasa de generación a generación; no se acepta como un chamán a una persona hasta que primero se instruya por parte del anterior chaman y esté sujeto a una serie de ensayos.
La prueba final es una crisis que da por resultado una autocuración. El rito completo de iniciación es una forma simbólica de muerte y resurrección. Después de permanecer un tiempo errante en un mundo sobrenatural, reingresa el chamán a la Tierra como el intermediario justo entre los miembros de la tribu y las fuerzas del mundo sobrenatural.
Se concibe la enfermedad en tales grupos como un proceso espiritual. Las enfermedades serias, serían las que hubieran tomado el alma, la que debe ser rescatada por consiguiente por el chamán y restaurarla al cuerpo.
En las tradiciones indígenas, el chamán procura sanar el alma para así sanar el cuerpo. En una tradición que podría ser entendida en armonía con la visión holística, el alma se erige la llave de acceso al interior del plano físico del hombre. Los rituales mágico-religiosos, muchas veces apoyados en el uso de plantas medicinales – como los hongos sagrados y el peyote (este último muy utilizado por los chamanes mexicanos) -, dirigen su acción hacia la elevación del grado de conciencia hasta una posición acrecentada durante un lapso de tiempo durante el cual el chamán acompaña al paciente en la búsqueda y posterior sanación de aquellas parcelas de su alma que se encuentran mermadas. De este modo, la sanación espiritual lleva a la sanación física.


La Medicina Chamánica
La medicina chamánica, como la mapuche, es una medicina eminentemente energética. El hombre participa en un cosmos constituido por una inmensa red de fuerzas que dan vida y forma a todas las cosas y seres existentes, al tiempo que los conectan entre sí. En virtud de tales lazos, que incluyen a todos los fenómenos energéticos, el hombre será afectado por esas fuerzas cósmicas y puede a su vez afectarlas; puede influir sobre otros seres así como ellos pueden influir sobre él. Este tipo de energía tiene la propiedad de poder ser concentrada y proyectada a distancia, así como también condensarse en forma sutil o grosera dentro de un ser vivo o una cosa.
Ella puede ser irradiada por el pensamiento o emoción de un hombre (odio, ira, envidia, etc.), por un espíritu maligno, por el alma de un difunto irritada, etc. Esta creencia animista es muy común todavía en Galicia bajo la denominación de “mal de ojo”, “ahojamiento” o “mala mirada”.
Esa energía disolvente, destructiva, perturbadora, al penetrar en un organismo biológico cuyo estado orgánico y funcional es armónico, es decir sano, provocará obviamente una ruptura de esa armonía y provocará la enfermedad. La acción energética a distancia es simbolizada por los pueblos chamánicos, incluida la Grecia arcaica con su Apolo, por el disparo de flechas mágicas. Otros pueblos con similares conceptos son los bergdama del suroeste de África. El hombre moderno, al ser incapaz de percibir la realidad no ordinaria, no se percata de que está siendo víctima de esta energía intrusa hasta que los efectos patológicos de la misma son ya manifiestos, así como además atribuirá a estos últimos una explicación causal válida sólo en la realidad ordinaria. En consecuencia, las terapias que se efectúen, sólo actuarán sobre los efectos y no sobre las causas de la enfermedad, que permanecerán ocultas. Esta “otra realidad” está intrínsecamente unida a un modelo de pensamiento, al “paradigma sagrado del chamanismo”.
Por el contrario, el chamán tradicional que se halla sensibilizado para percibir ese tipo de realidad no ordinaria vivenciará y sufrirá mucho más dramáticamente la enfermedad. El hombre moderno sólo tendrá dolores o perturbaciones molestas en un estadio avanzado del proceso patógeno, en cambio, el chamán los tendrá apenas se introduzca la enfermedad en su cuerpo; cuando el hombre moderno no siente nada el chamán puede estar sufriendo agudos dolores, por ejemplo.
Y esta vivencia más real, más consciente del chamán, es la que puede llegar a serle más nociva, aunque parezca paradójico. Ya sea por que se quebrante más rápido su resistencia psicológica a la enfermedad, ya sea porque determinadas actitudes psíquicas producto de la vivencia de la enfermedad. El hombre moderno hallándose inconsciente de la situación no tendrá tales actitudes hasta avanzado el proceso morboso. La noción de energía en el chamanismo se aproxima mucho más al concepto chino de Chi (Qi) patógeno que al occidental de energía, pero no obstante la concepción chamánica es mucho más amplia que la china.
Todo lo que he comentado en este artículo es meramente divulgativo, no refrendo ni comparto de ningún modo la actitud -que personalmente censuro- de aquellas personas que aplican indiscriminada e inapropiadamente el término "Energía" a cualquier influencia sutil, real o imaginaria, para tratar de dar validación "científica" a sus argumentaciones y se lucran de una forma escandalosa con las creencias ajenas. Me estoy refiriendo en este artículo a los auténticos chamanes, con los que he convivido y compartido experiencias dentro de su propio contexto étnico, social y sagrado, en su propia cultura. No debemos criticar o “pontificar” sobre sus actos fuera de su propio contexto cultural y vivencial. Es muy fácil negar de forma sarcástica y con una suficiencia absurda esos actos si solo los contemplamos desde la comodidad del sofá del salón y con los prejuicios de nuestro intelecto. No necesitamos validar nada con la ciencia occidental puesto que nos expresamos desde un contexto epistemológico ajeno a la misma, y si recurrimos a sus nociones - estricta o libremente- es con el simple y único fin de llegar a ser comprendidos por aquellos lectores que no han vivido esas experiencias, así como hacer evidente a los ojos de los lectores que sí han convivido con chamanes los alcances formidables de la sabiduría ancestral que representa esta cultura milenaria.

(Artículo de pronta aparición en la revista "Saber Alternativo").

miércoles, 19 de diciembre de 2007

EL INVIERNO NOS LLEVA A LA LUZ INTERIOR.


BRINDANDO BELLEZA Y AROMA, DESDE LA PRIMAVERA NUESTROS ARBOLES, ANTES DE EXPIRAR AL FRIO Y GELIDO INVIERNO, SE VUELVEN A LLENAR DE COLORES. SERÁ EN LA PRÓXIMA PRIMAVERA EN QUE VOLVERÁN A RENACER CUAL AVE FÉNIX DE ENTRE SUS CENIZAS. POR ANALOGÍA CON NUESTRA MADRE NATURALEZA, LOS HOMBRES TAMBIEN NACEN, CRECEN, SE MULTIPLICAN Y CUANDO LLEGAN A LA SENECTUD SE SIENTEN REALIZADOS, PORQUE SU OBRA CONTINUARÁ POR MEDIO DE SU DESCENDENCIA.

DESNUDOS VENIMOS Y DESNUDOS NOS VAMOS, SOLO QUEDARA DE NOSOTROS EL RECUERDOS DE NUESTRAS OBRAS. ¡OJALÁ EL DIA QUE ME VAYA, TODOS LLOREN Y YO RIA, PUES CUANDO NACI, TODOS REIAN Y YO LLORABA !
¡Feliz Solsticio de invierno y que el 2008 traiga a los Humanos una Conciencia Sagrada que nos haga ver en cada rincón de la Tierra el Sagrado Espíritu de nuestra Madre Naturaleza!

lunes, 5 de noviembre de 2007

YULE Y EL RITUAL CHAMÁNICO DEL SOLSTICIO DE INVIERNO

Yule, que se celebra el 21 de diciembre en el hemisferio norte y el 21 de junio en el hemisferio sur, es una fiesta chamánica, en la que se celebra la victoria de la Luz sobre la Oscuridad.
Es un viaje chamánico al renacimiento interior, una vía inciática en la que confluyen la Tradición Chamánica y los Ritos celtas, entre otros. Yule nos permite apreciar un hilo conductor a los orígenes del Ritual, que vamos a describir para que la tradición profundamente hermosa y simbólica perdure en todos los corazones.
Rituales:
Honra el nuevo año solar con luz. Haz un ritual en la víspera del solsticio en el cual medites en oscuridad y entonces des la bienvenida al nacimiento del sol encendiendo velas y cantando chants y canciones. Si tienes una chimenea o una fogata al aire libre, quema un trozo de roble como "madero de Yule" y guarda un trocito para comenzar el fuego del año próximo. Adorna el interior y/o el exterior de tu hogar con las luces eléctricas de colores. Debido a la popularidad de las estrellas de cinco puntas como símbolos de este día de fiesta, es buena idea armar un pentagrama de luces azules o blancas.
Este ritual que a continuación os explico comienza como es habitual con la formación del circulo y la invocación a los señores de las Atalayas ( los elementos), se coloca para la ocasión el caldero en la parte sur del circulo adornado con guirnaldas, acebo, hiedra y muerdago, se prende fuego en su interior, no debe existir ninguna luz mas excepto las vela del altar y las que rodean el circulo. La sacerdotisa, se coloca detrás del caldero y el coven forma un corro mirando hacia dentro, el sumo sacerdote se pone frente a la sacerdotisa y lee el libro de las sombras mientras el coven empieza a moverse por el circulo en sentido de las agujas del reloj, y cada vez que un miembro pasa al lado del sacerdote este enciende una vela con el fuego del caldero y se la da. Cuando todos los miembros tienen su vela lee el siguiente
Invocación:
Reina de la luna, reina del sol. Reina de los cielo, reina de las estrellas, Reina de las aguas, reina de la tierra, ¡traednos al niño prometido! Es la gran madre quien lo trajo al mundo, Las tinieblas y las lagrimas se apartaran cuando aparezca el sol temprano. Sol dorado de las montañas, ilumina los mares y los ríos, ¡Que el dolor desaparezca y reine la alegría en el mundo! Bendita sea la gran diosa sin principio ni fin. Eternidad perdurable . Luego se cierra el círculo y se procede al ágape o comida de hermandad. Es interesante intercambiarse regalos entre los componentes del Coven.

viernes, 19 de octubre de 2007

LA MUERTE DE UN GRAN CHAMÁN


El 7 de Octubre, falleció en el Resguardo Kofán de Yarinal, Putumayo, el taita (chamán) Fernando Mendúa, de quien se estimaba una edad próxima a los 120 años, siendo el mayor de todos los taitas conocidos de la cultura médica del yagé. El taita Mendúa constituía un emblema de la medicina indígena del Putumayo y de su planta sagrada el yagé, y tenía muchos seguidores para quienes constituía un ejemplo y una leyenda. El deceso del taita Mendúa es una gran pérdida para esta tradición chamánica y se suma a las desapariciones recientes de los taitas mayores Francisco Piaguaje, mayor de los Siona fallecido en abril de este año, y de Laureano Becerra, mayor de los Inga, quien falleció hace tres años.
En homenaje al taita Fernando Mendúa reproducimos el siguiente testimonio, con sus propias palabras:

UN ESPIRITU TIGRE
“Yo se de curación, aprendí curaca por que nací con signo… mis abuelos antes saben mucho de yagé y el espíritu de ellos me cuidó y amamantó para que no me muera. Es que mis papas a mi no querían, me dejaron y se fueron a andar y ¡Mañana vengo, pasado mañana!, y se demoraron hasta que nunca volvieron y yo ¡Solito, solito!, en la selva vivía que casi no podía hablar. Pero un día un tigre vino como gente… se veía venir como tigre pero en la casa se miraba persona y muchos tiempos vivía ahí conmigo como mi mamá y me amamantaba y traía comida hasta que ya crecí más grandecito y entonces mi hermano me acabó de criar. Y allá taita Ligorio, un curaca antiguo, en toma de Yagé, miró que yo iba a ser persona sabia y hizo a mi tomar mucho, mucho desde pequeño como remedio hasta enseñar muchas cosas, y ya como a los 14 años me cerré para la toma del estudio y tomaba un día sí, otro no, o seguido tres y por eso me pasaba solamente en la casa del yagé cocinando pa' volver a tomar; entonces así yo aprendí a curar y ya como de treinta a trabajar. El contó a mi que el yagé se toma hasta morir, hasta privar cuerpo, que tiene que quedar como muerto sin pensar, como en otro mundo por que espíritu de uno se va y deja vida por días… pero es que se va pa' hablar con otros espíritus pa' aprender por diez años, el no dejó a mi comer carne de sábalo, bagre, bocachico o animales con cría como danta, cerrillo. Ahora no han de querer ser curacas estos muchachos…. Mucho trabajo”.

martes, 25 de septiembre de 2007

EL VIAJE CHAMÁNICO



Entre los antropólogos existe una larga y antigua polémica sobre los métodos empleados por los chamanes para propiciar sus estados de trance.
Ya desde los primeros estudios antropológicos se conoce el método rítmico percusivo para propiciar estos viajes del alma. Los chamanes se han descrito siempre como músicos y bailarines, entregados a cantos y danzas frenéticas que culminan con estados de éxtasis que facilitan la salida de su alma y el viaje a las regiones espirituales.
Pero el uso de plantas psicoactivas como método para desplegar la rica imaginería que habita en la mente humana, sólo ha sido conocido y estudiado seriamente en las últimas décadas. Quizás porque se han conocido más recientemente, hay una mayoría de estudiosos que creen que los métodos químicos de alcanzar el éxtasis representan una degeneración de métodos rítmicos más antiguos.
Seguramente tenemos muy grabado en nuestro subconsciente la imagen del "buen salvaje" tocando su tambor y bailando en contraposición al indígena drogadicto y degenerado.
En la última década, algunos grandes etnobotánicos, como Ott, Mckenna, etc.. han aportado su opinión contraria a la corriente principal del pensamiento. Para ellos, el chamanismo químico es el original, y los métodos rítmicos, una mala copia posterior.


¿Cuál es el método original y cuál no? No hay una respuesta segura en estos momentos, pero sí hay algo importante en esta polémica, y es saber que existen muchos métodos para alcanzar los estados extáticos. En este artículo vamos a describir y analizar el método chamánico a través del sonido rítmico percusivo.

En la práctica
Para propiciar un estado mental que ayude a realizar el viaje chamánico, es necesario escuchar un sonido rítmico de 205 a 220 golpes por minuto. Este ritmo induce al cerebro a producir ondas cerebrales lentas, de entre 7 a 4 ciclos por segundo, o menos.
En las sociedades tradicionales, el sonido rítmico percusivo se logra con un tambor que, no en vano, es uno de los elementos más preciados del chamán. Los tambores chamánicos suelen ser anchos y profundos para propiciar un sonido grave y prolongado. Son de formas y materiales diversos a lo largo del mundo. Algunos se realizan a base de coteza de árboles, con un parche de piel de animal. Otros son simples calabazas ahuecadas. En algunas zonas tienen un parche, en otras, dos. Algunos son rústicos, y otros están bellamente adornados con símbolos que recuerdan los viajes que el chamán realiza con ellos. En cada lugar, los elementos naturales y culturales hacen que el tambor tenga unas u otras características.
En la práctica, es necesario que alguien toque el tambor a fin de que el psiconauta pueda estar libre para realizar su viaje interior. Las sesiones deben realizarse en un lugar tranquilo o al aire libre. Se buscará la noche y una iluminación escasa, mediante velas o la luz lunar. Debe evitarse la toma de alcohol, medicamentos, estimulantes etc..
A una señal del viajero, el auxiliar comenzará a tocar a un ritmo de 205 a 220 golpes por minuto (3 o 4 por segundo). Evidentemente el auxiliar debe haber practicado antes el toque del tambor, ya que no es facil hacerlo bien a la primera. El toque de tambor debe prolongarse hasta unos 10 minutos.
El viajero se tumbará en el suelo, cubriéndose los ojos con el brazo. Respirará de forma calmada y profunda para relajar su cuerpo y su mente. Una vez logrado un estado de calma interior, deberá visualizar una entrada en la tierra. Debe ser un agujero que haya visto con anterioridad, a fin de que sea una imagen bien definida. La entrada puede ser un simple hoyo, una madriguera, una cueva o cualquier oquedad sin importar su tamaño.
El viajero pronto se encontrará desplazándose por una cueva larga e interminable que se introduce en la tierra. Al principio será un movimiento horizontal, o levemente descendente, pero en un momento determinado tendrá la sensación de caer. Será una sensación agradable y libre de temor, que puede prolongarse unos minutos.
De repente la imagen del túnel dará paso a una abertura por donde entra luz : es la salida al mundo subterráneo. El psiconauta saldrá a ese mundo, que es muy similar al mundo cotidiano. Podrá desplazarse volando a través de él, o descender a tierra. El aspecto de este mundo interior es diferente para cada persona, pero suele presentar cadenas montañosas, bosques y lagos. A veces el mundo presentado es acuático, otras tiene la apariencia de estar compuesto por ciudades de luz. Depende de cada persona.
En los primeros viajes el viajero debe abstenerse de tocar ningún elemento. Se limitará a observar los paisajes y animales que se le presenten, pero jamás debe tocarlos hasta que los conozca bien. El mundo interior tiene leyes que deben ser respetadas.

Cambios de Ondas cerebrales
A los 10 minutos el auxiliar dejará de tocar y dará 4 golpes secos en el tambor. Es la señal para regresar. La abertura de salida estará siempre al alcance del viajero con sólo pensar en ella. El auxiliar habrá empezado a tocar con gran rapidez, y este sonido acompañará al alma de regreso al cuerpo físico.
En Estados Unidos existen grabaciones de tambores chamánicos que pueden ayudar a quienes deseen realizar estas experiencias. Dichas grabaciones también pueden ser realizadas por uno mismo, dependiendo de su habilidad en la percusión.
Para comprender cómo se produce el viaje chamánico, o cualquier experiencia de potente visualización debemos entender, aunque sea levemente, el funcionamiento de la mente humana.
Nuestra mente es capaz de producir cuatro tipos de ondas cerebrales :
BETA : (22 a 14 ciclos por segundo). Corresponden al nivel de vigilia, al estado consciente. Bajo los efectos de estas ondas, el cerebro vive en el marco de Tiempo y Espacio habituales. Los sentidos físicos están despiertos y la mente actúa con lógica y razonamiento.
ALFA : (14 a 7 cps). Las ondas alfas se inician en los estados de relajación o sueño ligero. El cuerpo se calma y la mente entra en un estado de bienestar. El diálogo interno mental se reduce y es posible realizar visualizaciones. En alfa, el sentido del tiempo se diluye.
THETA : (7 a 4 cps). En este estado la mente entra en relajación profunda. La imaginería mental se despliega con fuerza al tiempo que el cuerpo se vuelve insensible al dolor. Se pierde el sentido de la corporeidad, del espacio, ya que el cuerpo pierde conciencia de sí. El sentido del tiempo desaparece por completo.
DELTA : (4 a 2 cps). Es el sueño profundo y el nivel en que la mente conecta con la supraconsciencia y el mundo espiritual.
Tanto la toma de sustancias visionarias, como el método de viaje chamánico aquí descrito, provocan en la mente los mismos efectos. Reduciendo el número de ondas cerebrales, se entra en un estado de consciencia más elevado, que generalmente va acompañado de una rica imaginería mental.
Pero ¿Cuál es el origen de los símbolos o imágenes que se observan en estos estados? Seguramente provienen de fuentes diversas, algunas de las cuales pueden ser :
Contenidos subconscientes de nuestra mente. Es decir, elementos relacionados con nuestra infancia, educación, deseos insatisfechos, etc..
Imágenes del inconsciente colectivo. Los mitos, creencias, arquetipos o imágenes que conforman la vida espiritual de la humanidad.
Conexión con otros planos de existencia. Según los chamanes, a través de los viajes psíquicos, el alma humana es capaz de contactar con un mundo tan real como el nuestro, el mundo de los dioses o los espíritus. Estas realidades espirituales estarían situadas en planos paralelos al nuestro, aunque invisibles a la mente racional, planos que sólo pueden ser accesibles en estados de conciencia alterada.

jueves, 26 de julio de 2007

Chamanismo urbano



El chamanismo moderno, o chamanismo urbano , es la utilización de las mismas técnicas que utilizaron los chamanes de la antigüedad, lo que difiere es el sujeto y su problemática, lo que antes era su necesidad hoy ha cambiado, ya no busca dónde está la caza, sino comprenderse en el complejo mundo que le toca vivir, y comprender cómo se relaciona con el mismo y con sus pares.
"El chamanismo es un modo disciplinado de obtener ayuda y conocimientos, basado en la premisa de que no tenemos necesidad de limitarnos a operar en una realidad, una dimensión, cuando necesitamos ayuda. Existe otra realidad que nos puede prestar ayuda en la vida, una realidad llena de belleza y armonía, dispuesta a ofrecernos el mismo tipo de sabiduría sobre el que leemos en los escritos de los grandes místicos y profetas. Lo único que debemos hacer es mantener la mente libre de prejuicios y realizar el esfuerzo para seguir la senda del chamán." (M. Harner)
Es una manera de pensar y actuar que desafía las fronteras y limitaciones de todo tipo, y que sin embargo las usa cuando son convenientes para algún propósito.
El chamanismo es un trabajo de autodescubrimiento que trasciende lo comúnmente asociados con el chamanismo tradicional es la puesta en práctica del antiguo axioma "Conócete a ti mismo" inscrito en el templo iniciático de Delfos, es un camino orientado hacia la iluminación o ascensión del ser humano, ofrece respuestas a las grandes incógnitas humanas de tipo ¿para qué existimos?, ¿cuál es el sentido del dolor y el sufrimiento?, ¿hacia dónde me dirijo?, ¿qué hay antes y después de esta forma de vida que nos es dado experimentar? ¿qué creó esta realidad que me asfixia? ¿qué soy? ¿quién soy? ¿qué es la realidad? En mi experiencia es muy común encontrar en vidas pasadas respuestas a situaciones del presente, trayendo luz sobre la misma al recuperar del pasado el poder perdido y/o resolver y liberar aquello que quedara sin resolver. Es a la vez una puerta a la sabiduría, a la conexión con los guías y maestros que habitan los diferentes mundos.

Cuando una persona logra ponerse en contacto con los espíritus, ya no necesita ningún maestro en la realidad ordinaria, ya que los espíritus le facilitan las respuestas. Los auténticos maestros del chamán le instruyen dentro de la realidad no ordinaria. No existe ninguna autoridad superior.

sábado, 21 de julio de 2007

EL NEOCHAMANISMO




Joan B. Townsend, una antropóloga y profesora canadiense especialista en la gama de nuevos movimientos religiosos y actividades de la "Nueva Era" en Occidente, define el neochamanismo como un movimiento "que combina aspectos específicos del chamanismo tradicional, procedente de diversas sociedades alrededor del mundo, con un nuevo complejo de prácticas y creencias".
En su ensayo "Neochamanismo y el movimiento místico moderno", que a mi juicio tiene un destacado lugar en la valiosa compilación de Gary Doore: El viaje del chamán, curación, poder y crecimiento personal, Joan Townsend segura que el neochamanismo está ejerciendo una gran influencia en la mísitica moderna.
Este resurgimiento tiene lugar primordialmente en un pequeño pero importante segmento de la población que experimenta una nueva espiritualidad caracterizada por su interés en sistemas religiosos no occidentales. Y resulta especialmente significativo este interés por cuanto incluye gente educada, de clase media alta, personas que ocupan posiciones desde las que pueden influir, a su vez, sobre las ideas y tendencias de su sociedad. En dicho grupo se están redefiniendo y modelando distintos sistemas de creencias que cobran apariencia de un nuevo movimiento místico.
Esta profesora enmarca los orígenes del neochamanismo en la década de los sesenta del siglo pasado, cuando el movimiento hippie impulsó la idea de buscar el contacto directo con lo trascendente y cuando algunos antropólogos estudiaron con chamanes indígenas que habían conservado sus sistemas tradicionales, convertiéndose en sus aprendices, en un intento por asimilar de primera mano los sistemas chamánicos, alejándose del punto de vista teórico y anecdótico de sus antesesores.
En este sentido, ella destaca los trabajos de Michael Harner con los chamanes sudamericanos, los de Peter Furst y Barbara Myerhoff sobre el chamanismo huichol en el norte de México y los polémicos estudios de Carlos Castaneda, sobre su aprendizaje con el chamán-brujo yaqui llamado don Juan, también en el norte de México. Y aquí yo incluiría también los estudios de Josep Maria Fericgla, aprendíz de los shuar (jíbaros) ecuatorianos; los de Jacobo Grinberg-Zimmerman, seguidor de Pachita y otros chamanes mexicanos; y los estudios de por lo menos dos de los destacados discípulos de la mítica oaxaqueña María Sabina, que son los doctores Salvador Roquet y Richard Yensen.
Para Joan Townsed, lo fundamental del chamanismo "es el acceso a una realidad alternativa, distinta a la realidad cotidiana en la que todos funcionamos", donde el chamán es capaz de penetrar a voluntad y realizar cosas que afecten directamente la realidad ordinaria, con ayuda de espíritus, guías, maestros sin cuerpo físico o animales de poder. Hasta aquí señala coincidencias, sin embargo le parece que las diferencias comienzan en la búsqueda de trascendencia que caracteriza a los neochamanes, en su forma de integrar los conceptos de la medicina occidental con la sabiduría de la medicina tradicional y en general, en el hecho de que las ideas de un neochamán son mucho más eclécticas que las de un chamán clásico.
Muchos neochamanes son individuos en busca de trascendencia, que no suelen afiliarse a organizaciones duraderas o claramente definidas, como las iglesias o los grupos de "culto". En realidad, sus "grupos" no son más que pequeñas aglomeraciones de gente que se reúne en talleres y asambleas locales. Estos grupos, raramente dotados de una estructura social, son amorfos y relativamente de poca duración. La gente participa con frecuencia en varios grupos de este género simultáneamente, en uno de los cuales puede que se haga hincapié en el neochamanismo, en otro en la curación, en otro en el desarrollo psíquico y en otro en sesiones espiritistas.
A veces los neochamanes utilizan técnicas del chamanismo clásico para curar, tales como la de succionar para eliminar el objeto intruso en esta realidad y en la realidad alternativa, o la de viajar a la realidad alternativa para rescatar un alma perdida o un espíritu de poder. Sin embargo, su interpretación de la enfermedad es más amplia. La mayoría acepta la teoría de los gérmenes, así como otros modelos occidentales contemporáneos sobre las causas de las enfermedades, y reconoce el valor de las técnicas de la medicina moderna. En la mayoría de los casos, la curación chamánica (psíquica o espiritual) se considera adjunta a la medicina occidental, más que una opción alternativa. No obstante, existe un sentimiento, compartido por los miembros del sistema de creencias neochamánico y los del movimiento místico en general, de decepción con respecto a la medicina convencional. Se respetan los éxitos alcanzados por la medicina occidental, pero son muchos los que opinan que ha ido demasiado lejos. Con frecuencia se perjudica a los pacientes, en lugar de ayudarles.
En su completo ensayo, Townsed advierte que gran parte, los neochamanes, los videntes, los espiritistas y los curanderos, tanto hombres como mujeres, practican las mismas actividades y comparten las mismas creencias por lo que hoy en día resulta peligroso establecer una distinción rigurosa entre "chamán" y "no chamán":


Técnicas tales como la imposición de manos, la curación del aura, la curación por meditación a distancia y con la asistencia de ayudantes espirituales, o los viajes chamánicos y la extracción de la enfermedad, se consideran como suplementos útiles a las terapias ortodoxas. A veces éstas pueden triunfar donde ha fracasado la medicina convencional y curar a paciente desahuciado. La curación no es sólo física. Incluso cuando no se cura la enfermedad física, la curación del espíritu y la armonía del paciente consigo mismo y con "el universo" se consideran de una importancia igual o mayor. Claramente, la línea que separa a los chamanes tradicionales y neochamanes contemporáneos por una parte, de los videntes y espiritistas por otra, es sumamente sutil.
Otras coincidencias que Joan señala entre el neochamanismo y el movimiento "nueva era" se hayan en "el supuesto esencial de que todo está interrelacionado", lo cual conduce a un enfoque profundamente ecológico en el neochamanismo, "reminiscente de las primeras creencias hippies", y a la idea recurrente de la necesidad de un "despertar espiritual colectivo" que detenga no sólo el deterioro ecológico, sino los problemas derivados de las desigualdades sociales y la violencia entre grupos raciales y entre naciones. En este sentido:
Se considera que el trabajo neochamánico constituye un instrumento para poner fin a dichas pautas y dirigir el rumbo del desarrollo humano hacia la supervivencia, en lugar de la destrucción. Existe también una esperanza y una fe compartidas en que cuanta más gente ingrese en dicha espiritualidad, mayor será la probabilidad de efectuar un cambio en el mundo, que lo convierta en un lugar mejor y más seguro donde vivir. La unión de todos los pueblos puede convertirse en realidad y la paz en un hecho consumado. Es preciso que tenga lugar un despertar espiritual y éste es el fin al que se encamina la totalidad del movimiento místico.


Por último, Townsend se refiere al futuro del neochamanismo y descarta la posibilidad de que sea sólo una moda "instantánea" de consumo en Occidente. Frente a las críticas que señalan que el éxito del neochamanismo encarna el vacío y "la superficialidad de gran parte de la sociedad actual de supermercado que demanda versiones abreviadas de trascendencia espiritual", la autora cita a Michael Harner, quien respondió con las siguientes palabras a las críticas dirigidas contra sus "cursos intensivos" sobre chamanismo, poco después del accidente de 1986 en la central nuclear de Chernobyl, en la Unión Soviética:
...si las grandes naciones del mundo trabajan día y noche en sus propios cursos intensivos para nuestra aniquilación mutua, no podemos permitirnos ir más despacio en nuestro trabajo en dirección opuesta. La pausada enseñanza que fue posible en las antiguas culturas tribales ha dejado de ser apropiada. Las fuerzas de destrucción nuclear y ecológica avanzan apresuradamente, y también debemos hacerlo nosotros. Es preciso despertar a la gente, o puede que duerma eternamente. Y no sólo es preciso que despierte al conocimiento de la realidad ordinaria, por importante que ésta sea, sino a una comprensión personal, profundamente espiritual, de la interconexión de todo lo existente. Trabajemos unidos y tan rápido como podamos. Según Townsend, la respuesta de Harner es típica de los sentimientos de muchos miembros del neochamanismo y del movimiento místico en general:
Es posible cambiar radicalmente la actitud y por consiguiente el rumbo de la historia mundial por medio del trabajo místico, conforme prolifere entre la población del planeta. Sin un cambio de rumbo importante, el mundo se encamina a la destrucción. Por el camino de la mística y conscientes de la unión de todo cuanto existe, se conseguiría un mundo nuevo y mejor en esta realidad, además de la paz que aporta la trascendencia. El chamanismo posee importantes verdades místicas y el potencial de experiencias trascendentes que mucha gente en la sociedad occidental anhela con ahínco. Así pues, creo que el neochamanismo y el resto del movimiento místico no constituyen una moda pasajera de una sociedad seglar y consumista, sino que suponen una tendencia importante, en potencia, capaz de cambiar radicalmente las creencias de la sociedad occidental.