"La forma de cambiar la experiencia y poder usar facultades no normales en una realidad determinada consiste en cambiar un conjunto de creencias (o suposiciones, actitudes y expectativas) acerca de dicha realidad, por otro conjunto. Parece muy sencillo y lo es. Lo más difícil -y puede serlo en grado sumo para algunos- es aceptar su simplicidad, porque esto significa cambiar la idea que uno tiene de la realidad." Serge King.
sábado, 20 de febrero de 2010
ACEPTAR LA SIMPLICIDAD.
sábado, 5 de septiembre de 2009
REGULACIÓN POR LEY DE LA PRÁCTICA DEL CHAMANISMO.
El Consejo de Ancianos de la nacionalidad Tsáchila y el Ministerio de Salud reglamentaron la práctica de la medicina ancestral. El documento se presentó ayer, en la Gobernación de Santo Domingo.
El director de Salud de esta provincia, Jaime Jaramillo, justificó esta normativa. Expresó que la legalización de la medicina tsáchila se cumplió sobre la base de los derechos indígenas consagrados en la Constitución. “Esto consta en el capítulo quinto de los Derechos colectivos”.
Jaramillo destacó que el nuevo cuerpo legal es el primero en el Ecuador para la práctica de la medicina nativa. Así también, es el reconocimiento del Estado a las curaciones basadas en los conocimientos ancestrales.
El gobernador de la etnia Tsáchila, Héctor Aguavil, dijo que la elaboración del reglamento demoró dos años. En ese tiempo se realizaron talleres, en los cuales participaron 85 chamanes.
La normativa contempla requisitos, finalidades, derechos y obligaciones para la práctica de chamanismo. Según Aguavil, hay tres categorías. La primera son los pone, que son los chamanes más antiguos (entre 50 y 100 años). Luego los vegetalistas y en tercer lugar, los aspirantes.
Para ser pone debe ser reconocido por la etnia Tsáchila, estar afiliado a las asociaciones de naturistas, vegetalistas o herbolarios de esta nacionalidad. El chamán también debe registrarse ante el Consejo de la Gobernación Tsáchila.
Otro requisito es que los curanderos lleven sus vestimentas rituales y el peinado que caracteriza a esta etnia.
Esta nueva norma prohíbe la relación con brujos de dudosa reputación y malos antecedentes. A los chamanes no se les permite practicar la medicina ancestral fuera de su comunidad.
Las sanciones contemplan amonestaciones, multas y hasta la prohibición, de por vida, para curar. A esto se suma la entrega a la justicia en caso de delitos de violación, muerte, mala práctica y asociación con chimberos (falsos chamanes).
http://ww1.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=297416&id_seccion=10
jueves, 3 de septiembre de 2009
DIOS.
Un ermitaño meditaba junto a un río cuando un joven lo interrumpió. “Maestro, deseo convertirme en su discípulo”, dijo el muchacho. “¿Por qué?”, contestó el ermitaño. El joven pensó por un momento. “Porque quiero encontrar a Dios”.
El maestro se puso de pie de un salto, lo agarró del pescuezo, lo arrastró hasta el río, y sumergió su cabeza en el agua. Después de mantenerlo allí por un minuto, con él pateando y forcejeando por liberarse, el maestro finalmente lo sacó del agua.
El joven tosía agua y jadeaba para recuperar su aliento. Cuando se aquietó, el maestro habló. “Cuénteme, qué era lo que usted más deseaba cuando estaba debajo del agua”. “¡Aire!”, contestó el muchacho.
“Muy bien”, dijo el maestro, “váyase a casa y vuelva a mí cuando usted desee a Dios tanto como lo que acaba de desear aire”
viernes, 22 de agosto de 2008
ORACIÓN POR LOS FALLECIDOS EN EL ACCIDENTE AÉREO DE MADRID
Es una invocación para ser dirigida mentalmente hacia los lugares de guerra o en los que hayan ocurrido estragos, torturas, actos de terrorismo, matanzas realizadas por el hombre o por las fuerzas de la naturaleza, graves incidentes con muchas víctimas.
Si se acompaña con pensamientos compasivos, posee un gran poder evocador. Solicita la intervención del Deva Consolador.
Fue compuesta para el Ghetto de Varsovia. Todavía hoy se copia en tiras de papel que enrolladas son depositadas entre las piedras, en las fisuras de los muros y en los muchos sitios de sufrimiento sobre la Tierra.
“Como pétalos de rosas en un desierto de sal, amor, compasión, dulzura, pensamientos comprensivos desciendan a estos lugares.
Que los cielos se abran y ángeles misericordiosos hagan descender miel y ambrosía para curar las heridas: a través del tiempo y el espacio.
De los reinos oscuros de donde locura y terror han surgido, locura y terror retornen y que la Nada los trague.
Que la Luz envuelva con su rayo toda vida truncada y compense cada gota de sangre y cada lágrima.
Que la nueva vida sea fácil y el karma positivo. Devas consoladores lleven a quien queda resignación y fortaleza.
…y que el Hombre comprenda y la Tierra no olvide…”
sábado, 26 de julio de 2008
LA AYAHUASCA: PATRIMONIO CULTURAL DE PERÚ

jueves, 26 de junio de 2008
EL DRUIDISMO
Conocemos a los druidas principalmente por la sociedad céltica, en el seno de la cual guardaban los estatutos de los sacerdotes, de los dioses, de los adivinadores, de los profetas; nos referimos a los diferentes pueblos célticos cuyas distintas denominaciones parecen más bien, determinadas por sus zonas geográficas de pertenencia (Galos, Galeses, Gaélicos, Gallegos, Bretones, Gálatas, etc.). De hecho los druidas, en sentido estricto, cumplían la función de sacerdotes en la tradición celta; en sentido más amplio, establecieron unas síntesis absorbiendo ciertos conocimientos, particularmente los provenientes de los chamanes. No obstante, los autores griegos y latinos contemporáneos a los celtas, a menudo materialistas y muy críticos con nuestros antepasados, quedaron impresionados por su carisma y sus conocimientos. Así los numerosos autores clásicos de la Antigüedad fueron admiradores de los druidas: Aristóteles les alabó por su filosofía sobre la trasmigración de las almas, Cicerón rindió homenaje al druida Diviciacus por su conocimiento sobre las leyes de la naturaleza y sus predicciones sobre el futuro, etc. Estas observaciones entran en contradicción con las opiniones realizadas por los autores cristianos los siglos siguientes, otorgándoles el calificativo de simples brujos. Afortunadamente, ciertos historiadores en busca del pasado cultural de Occidente devolvieron a la luz la historia céltica y devolvieron al druidismo sus colores. A la luz de los estudios llevados a cabo sobre la sociedad céltica y el pensamiento druídico, las opiniones de los antiguos se vieron confirmadas. Los druidas no eran simples brujos en sentido peyorativo, término con el que fueron calificados durante mucho tiempo. Sus funciones en la sociedad se extendían mucho más allá que las de un sacerdote responsable únicamente de la dirección espiritual. También eran jueces, narradores, embajadores, educadores, naturalistas, médicos, astrónomos, arquitectos, filósofos, instauradores de la armonía social. En la antigua Irlanda, el fila es el equivalente al vate galo, y sin embargo se le atribuyen numerosas características propias de los druidas. Reencontramos en él al dueño de la palabra, al juez, al narrador, al mago invocador, al sanador por las plantas y las prácticas chamánicas, al arpista y al copero. Estos grandes hombres, meditando y profundizando en sus doctrinas, no se fijaban en los dogmas, y la divulgación de sus enseñanzas garantizaba la evolución y el enriquecimiento creciente de sus conocimientos. La palabra druida, proviene de la palabra celta dru-wides y significa muy brillante, muy vidente, muy sabio. En el seno de los bosques sagrados o más raramente en las cuevas, enseñaban a sus alumnos sus conocimientos. Las enseñanzas druídicas de la Antigüedad se dispensaban en el seno de escuelas de la madera, abiertas a todo individuo que tenía la voluntad de formarse durante una veintena de años, en las artes, ciencias, filosofía, magia, metafísica, derecho, justicia, astronomía, etc.
sábado, 7 de junio de 2008
EL CHAMANISMO TIBETANO
El Bon y el Bardo-Thodol, cuyo nombre significa «liberación por entendimiento del plan que sigue a la muerte», es un tratado sobre la muerte y su después.
Contiene una extraña mezcla de elementos tomados de numerosas fuentes. Basta visitar los templos taoístas chinos o leer obras de taoísmo para descubrir en ellas imágenes e ideas análogas a las presentadas en el Bardo-Thodol. Lo que se ha tomado del tantrismo nepalense, de las teorías idealistas de ciertas Escuelas filosóficas del Budismo mahayanista y hasta de otras fuentes, forman en el Bardo-Thodol una extraña mezcla heterogénea que destaca sobre todo en los tratados más voluminosos. Hay razones para creer que el más antiguo origen del Bardo-Thodol se remonta a los fieles de la antigua religión Bon, y que sobre ese fondo fueron gradualmente superpuestas nociones budistas.
Fue escrito en tiempos de Padmasambhava, en el siglo VIII. Luego se perdió y fue encontrado por Rigzin de Karna Ling-Pa, considerado como una emanación de Padmasambhava. Su uso generalizado en todo el Tíbet como ritual funerario, y su aceptación por parte de todas las sectas, bajo versiones variadas, testifican que fue obra de varias generaciones.
Buena parte del ritual funerario proviene de la religión del Bon. Es costumbre ritual, tras una serie de ceremonias previas a la muerte, construir una efigie del difunto, una vez que el cuerpo es llevado a los funerales, y esta efigie se coloca en el mismo sitio que ocupó el cuerpo, y se sigue con las ofrendas de alimento hasta finalizar los cuarenta y nueve días del Bardo. Los lamas cantan día y noche para ayudar a que el espíritu alcance el paraíso de Amithaba. Durante los cuarenta y nueve días, se lee el Bardo-Thodol para acompañar al difunto en su viaje y visiones, al mismo tiempo que se realiza toda una serie de ceremonias encaminadas al buen viaje del difunto en el Más Allá.
El tema esencial del Bardo-Thodol es el concepto filosófico de los idealistas mahayanistas, según el cual la «liberación» es un acto mental que consiste en reconocer claramente que no hay otras ataduras que las que tejemos nosotros mismos a nuestro alrededor; que los cielos, los infiernos, los dioses y los demonios no son sino creaciones de nuestra imaginación.
EL BON Y EL CHAMANISMO
Los sacerdotes Bon-po no se diferencian en nada de los verdaderos chamanes, incluso estaban divididos en Bon-po «blancos» y Bon-po «negros»; aunque todos utilizaban el tambor para sus ritos. Algunos pretendían estar «poseídos por los dioses». La mayoría practicaban el exorcismo. Algunos de estos Bon-po se llamaban a sí mismos «los poseedores de la cuerda celeste».
Los «pawo» y los «nyen-jomo» son médiums, hombres y mujeres, y son considerados por los budistas como representantes típicos del Bon. No dependen de los monasterios bon de Sikkin ni de Bután, y parecen ser los vestigios del Bon en su forma más antigua, no organizada, como existía antes de que el «Bon blanco» se desarrollara según el ejemplo del Budismo. Parece que llegan a ser poseídos por los espíritus de los muertos y que, durante su trance, entran en comunicación con sus divinidades protectoras. En cuanto a los médiums bon, una de sus funciones principales era servir de mensajeros temporales de los espíritus de los muertos, que serían más tarde conducidos al otro mundo.
De los chamanes Bon se dice que utilizan sus tambores como vehículos que les permiten desplazarse por los aires. El vuelo de Naro-bon-chung durante su torneo mágico con Milarepa es un ejemplo clásico. La leyenda según la cual Gshen-rab-mi volaba sobre una gran rueda, ocupando la parte central, mientras sus cuatro discípulos iban sentados sobre los ocho rayos, bien puede representar un vestigio de una tradición semejante. Es probable que originalmente el vehículo fuera el tambor chamánico, más tarde reemplazado por la rueda, símbolo budista.
En la cura del chamán bon se efectúa una exploración del alma del enfermo, técnica específicamente chamánica. Una ceremonia análoga tiene lugar cuando el exorcista tibetano es llamado para curar a un enfermo y lleva a cabo una búsqueda del alma del paciente.
Para hacer volver el alma del enfermo es necesario un ritual extremadamente complicado que incluye objetos y efigies.
El Lamísmo ha conservado integramente la tradición chamánica de los Bon. Incluso los más famosos Maestros del Budismo tibetano se supone que han efectuado curaciones dentro de la más pura tradición del chamanismo.
Se conoce el papel que desempeñan los cráneos humanos y las mujeres en las ceremonias lamaístas. El llamado baile del esqueleto goza de especialísima importancia en las representaciones dramáticas que se conocen con el nombre de tcham, y que tienen, entre otros fines, el de familiarizar a los espectadores con las terribles imágenes de las divinidades protectoras que surgen en estado de bardo, esto es, en un estado intermedio entre la muerte y una nueva encarnación.
Volvemos a encontrarnos de nuevo con el libro tibetano de la muerte o Bardo-Thodol, que según podemos apreciar tiene cierta estructura chamánica, y aunque no se trata exactamente de un guía psicopompo, puede compararse el papel del sacerdote que recita, en beneficio del difunto, unos textos rituales acerca de los itinerarios post-mortem, con la función del chamán que acompaña simbólicamente al muerto hasta el más allá.
Existe cierto parecido de estructura entre los ritos y los mitos Bon-po y el chamanismo, y podemos comprobar la supervivencia de los temas y de las técnicas chamánicas en el Budismo y el Lamaísmo.
LOS BONS
El Dorje, arma o instrumento al que se le atribuye la virtud oculta de repeler las influencias dañinas, purificando el aire, ha sido empleado por los Bons o Dugpas para ciertos fines de magia negra, y para ellos es como el doble triángulo invertido, el signo de la hechicería. En cambio, para los «bonetes amarillos» o Gelugpas, es un símbolo de poder.
Según La Voz del Silencio:
Los discípulos pueden compararse a las cuerdas de la vina, eco del alma; la humanidad a su caja armónica; la mano que la pulsa, al soplo melodioso del gran alma del mundo. La cuerda que no responde a la pulsación del Maestro, en dulce armonía con todas las demás, se rompe y se la arroja. Así deben ser las mentes colectivas de los Lanus-Sravakas. Tienen que estar acordes con la mente del Upadya, unificarse con la Super-Alma, o separarse de una vez.
Esto último es lo que hacen «Los Hermanos de la Sombra», los destructores de sus almas, la espantable legión de los Dag-Dugpa.
Nada tienen que ver estos Bons o Dag-Dugpas con aquellos practicantes del Bon, que sí veían la Unión en todas las cosas.
Bibliografía:
Diccionario de las religiones. M. Eliade y Joan P. Couliano Ed. Paidos.
Historia de las creencias y de las ideas religiosas, M. Eliade. Ed. Cristianidad.
Textos tibetanos inauditos. Alexandra David-Neel.
El Bardo-Thodol (Libro tibetano de los muertos). Ed. J. Bergua.
El Bardo-Thodol (Iniciación al simbolismo y ritual tibetanos).Fernando Schwarz. Ed. N. A.
Glosario Teosófico. H. P. Blavatsky, Ed. Kier.
Isis sin velo. Tomo II y IV. H. P. Blavatsky. Ed. Kier.
La voz del silencio. H. P. Blavatsky. Ed. Kier.

